• Oruro y Barranquilla, unidas por el Carnaval

    La ciudad de La Paz albergó el pasado 24 de julio un carnaval inédito en el mundo. En homenaje al 201 aniversario del Grito Libertario de la Ciudad de La Paz, los gobiernos de Bolivia y Colombia unieron sus dos expresiones folclóricas más importantes y universales, el Carnaval de Oruro y el Carnaval de Barranquilla.

     

    Considerados ambos como Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO, los dos carnavales más famosos de la América hispanohablante se han puesto al servicio de la paz y la unidad para conmemorar la gesta libertaria de la capital boliviana.

    A ritmo de guarapos, cumbias, morenadas y diabladas bailaron y se divirtieron en la Plaza de Villarroel los miles de asistentes al acto. La gran afluencia de público estaba más que justificada, si tenemos en cuenta que era la primera vez que muchos bolivianos podían disfrutar en vivo del gran espectáculo que es el carnaval colombiano.

    Por suerte, este no será el último encuentro entre las dos ciudades, ya que según informó Jacinto Quispaya, presidente de la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO), “En enero se llevará un pedazo del Carnaval de Oruro hasta Colombia”.
    Quispaya anunció también que para el año 2011 la AFCO tiene preparada una gira por varios países en los que hará gala de 18 danzas típicas de la fiesta boliviana.

    Por su parte, la Ministra de Culturas boliviana Zulma Yugar, implicada en el proyecto desde sus inicios, señaló que "Esta fiesta es un regalo a la ciudad de La Paz. Es la primera, pero no será la última vez que unimos el folklore americano"

    El carnaval de Oruro destaca por su sentido religioso y se celebra en honor de la Virgen del Socavón, advocación de la Virgen María que se venera en la zona.
    Es sin duda una de las manifestaciones del arte popular y de la cultura andina. En él se mezclan tradiciones y ritos de las culturas precolombinas y cristiana. 

    Tradicionalmente la fiesta se celebra durante diez días y noches, en los cuales cincuenta grupos folclóricos recorren la ciudad por una ruta que tiene una extensión de cuatro kilómetros, acompañados de bandas musicales y gran cantidad de público.
    La principal de estas danzas es la Diablada, aunque también destacan los Caporales, la Morenada o los Suri-Sicuris, entre otros.

    La gran fiesta termina con una procesión final que dura 20 horas y en la que participan  unos 28.000 bailarines y cerca de 10.000 músicos.
    El cierre de las celebraciones lo ponen dos representaciones teatrales de obras católicas que se centran en la conquista española y en el triunfo del arcángel Miguel sobre el Demonio respectivamente.

     

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